Por: Prensa Jhonson & Jhonson // Edición IA curado por RH
La Enfermedad
Inflamatoria Intestinal (EII) crece en Latinoamérica, pero aumentan
también las opciones de manejo y
su potencial de controlar la inflamación. En Mayo se conmemora el tema para
resaltar avances y seguir investigando las necesidades médicas de las
personas que viven con (EII), como la colitis ulcerativa y la enfermedad de
Crohn.
Especialistas
advierten que solo 1 de cada 10 pacientes logra controlar la enfermedad, pese a
los avances terapéuticos. Se calcula que cerca de 40.000 personas conviven con
estas condiciones, y los casos siguen en aumento en Latinoamérica.
La
EII provoca inflamación crónica del tracto digestivo y se manifiesta con dolor
abdominal severo, diarrea persistente, fatiga extrema y pérdida de peso. Más
allá del impacto físico, afecta la salud mental, el desempeño laboral y las
relaciones familiares. Aunque no todos los síntomas son iguales para cada
paciente.
Dato que preocupa: solo 10%
alcanza control de la enfermedad
A
pesar de los avances en el manejo clínico, solo el 10% de los pacientes
diagnosticados con EII ha alcanzado un control óptimo de su enfermedad en la
región. El 90% restante enfrenta recaídas constantes, hospitalizaciones de
urgencia y deterioro progresivo de su calidad de vida, lo que también sobrecarga
al sistema de salud.
“En la EII, además de manejar los síntomas, buscamos que cada persona pueda mantener su rutina, trabajo, estudio y bienestar. Por eso es fundamental un abordaje oportuno y continuo, un seguimiento cercano y metas claras de tratamiento, que nos permitan brindar el mejor control posible”, explica Sergio Beltrán, Director de Asuntos Médicos para Johnson & Johnson Colombia.
¿Qué tan frecuente es en Colombia?
Los
datos más recientes a nivel nacional provienen del Sistema Integral de
Información de la Protección Social [SISPRO]. Un estudio que analizó registros
entre 2012 y 2016 documentó 42.647 individuos con diagnóstico de EII, con una
prevalencia estimada de 87 casos por 100.000 habitantes.
La colitis ulcerativa es más común: 113 por 100.000 habitantes, frente a 17 por 100.000 para la enfermedad de Crohn. La enfermedad afecta más a mujeres y el pico de prevalencia se observa entre los 45 y 49 años.
Investigaciones
en centros de referencia como el Hospital Pablo Tobón Uribe en Medellín y
hospitales en Bogotá confirman esta tendencia: la CU representa entre el 75% y
80% de los casos, mientras la EC oscila entre 15% y 24%.
La innovación terapéutica abre nuevas opciones
El
diagnóstico temprano sigue siendo un reto. En Colombia, el tiempo entre el
inicio de síntomas y el diagnóstico puede superar los 9 meses para colitis
ulcerativa y 13 meses para Crohn. Muchos pacientes tardan en consultar por
síntomas leves, lo que retrasa el manejo.
“Hablar
de EII implica reconocer el impacto real que estas condiciones tienen en la
vida diaria y la importancia de un abordaje integral, oportuno y basado en
evidencia. La investigación clínica continúa avanzando, y es fundamental que el
país siga fortaleciendo la conversación sobre diagnóstico, seguimiento y
opciones de manejo para los pacientes”, señala Beltrán.
Los nuevos enfoques incluyen terapias biológicas con distintos mecanismos de acción que permiten individualizar el tratamiento según el perfil de cada paciente. En Colombia, el uso de biológicos como infliximab ya cuenta con indicaciones establecidas para casos severos refractarios al tratamiento convencional.
Recomendaciones para pacientes y sistema de salud
Especialistas
y guías nacionales coinciden en que el manejo efectivo requiere:
1.
Diagnóstico oportuno: Ante diarrea persistente por más de 4 semanas, dolor
abdominal, sangre en heces, pérdida de peso o fatiga extrema, consultar al
gastroenterólogo.
2.
Seguimiento cercano y metas claras: El objetivo es mantener la rutina del
paciente, no solo suprimir síntomas.
3.
Abordaje integral: Considerar manifestaciones extraintestinales que aparecen en
20-40% de los pacientes con Crohn y 15-20% con colitis ulcerativa, como
artritis, problemas hepáticos y lesiones oculares.
4. Prevención y monitoreo: Mujeres con EII en inmunosupresión requieren citología cervical anual y vacunación contra VPH por mayor riesgo de lesiones.
“En
Johnson & Johnson estamos comprometidos con abrir nuevos caminos en áreas
desafiantes donde las altas necesidades médicas siguen sin satisfacerse, es por
eso que trabajamos día a día por brindar alternativas innovadoras que devuelvan
la calidad de vida a todos los pacientes y les permitan seguir sin pausa”,
concluye Beltrán.



